Mostrando entradas con la etiqueta crisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crisis. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de enero de 2012

¿TIENES UN EURO?





Casi seguro que un euro tienes, ¿eh? si rebañas un poco el monedero, al menos uno juntarás. Y también casi seguro que puedes prescindir de él. Sólo es un euro. No es un euro diario, ni un euro al mes, no; solo es un euro.

Ahora que ya tienes tu euro, busca una farmacia, seguro que alguna tienes cerca. Entras, pides una caja de “Pastillas contra el dolor ajeno”, entregas a cambio tu euro, y sales de la farmacia con un blister de 6 caramelos Pectol sin azúcar, de los de toda la vida. 






Acabas de ayudar a Médicos sin fronteras a continuar con su labor en lugares donde ir a la farmacia a por algo para el resfriado o llevar al bebé a urgencias porque tiene fiebre son solo fantasías irrealizables.

Muchas veces decimos que nos gustaría ayudar, que hay tanto por hacer, más aún ahora con la crisis económica mundial, que hay que colaborar, etc. etc. Y los escollos, casi siempre, son:


—No me sobra dinero ahora mismo...

—No tengo tiempo ni para mí...

—No sé cómo podría yo ayudar en realidad...

—A saber que hacen esas ONGs con el dinero...



Y todo eso es verdad, no me sobra dinero, la situación cada vez está peor, a mis días les faltan horas, no tengo ni idea de qué podría hacer que fuera realmente útil, porque con la de problemas que hay, fíjate tú, que voy a poder hacer yo, y además, lo que das a ONGs y asociaciones y tal, ¿llega a destino? ¿sirve de algo? ¿no se lo gastarán en vete tú a saber qué? porque, ¿quien controla eso?


Sí, yo también me planteo eso mismo de vez en cuando, con toda la batería de preguntas. Con el tiempo, he ido llegando a compromisos conmigo misma. Ya sé que no lo puedo solucionar todo, ni yo sola; también sé que mi vida no está precisamente orientada al voluntariado, bastante tengo yo con lo que tengo, y todo eso. Una de las lecciones más duras de mi infancia fue aprender que no me puedo llevar a casa todos los perros perdidos... pero alguna cosilla que otra sí que puedo hacer, de vez en cuando.


Cómprate una camiseta de Médicos sin fronteras para ir al gimnasio, o elige una billetera de lona como regalo de Reyes para ese adolescente al que, como todos los años, quieres darle un detalle además de dinero; dentro de la billetera va el dinero, y también la idea de colaborar. A fin de cuentas, ¿qué prefieres? ¿que valore a Médicos sin fronteras o a la marca surfera de moda? Si te estás preguntando porqué creo que ese euro sirve de algo, es fácil: conozco a gente que está ahí, sobre el terreno, viendo lo que hacen. 


En el maletero del coche tengo dos bolsas con ropa que no me voy a poner (grande, pequeña, no me gusta, no me la he puesto en tres años, etc. etc.), que el próximo lunes dejaré en un local de la parroquia donde se reúnen unas cuantas voluntarias de Cáritas: recogen ropa y menaje doméstico, y la reparten sobre la marcha a la gente que viene a pedirla. Algunas cosas ya las tienen destinadas, porque hay una, dos o tres familias que necesitan platos, o toallas, o sábanas, o... de todo, así que lo que vaya llegando se lo darán. Así que yo voy, y planto el coche en el vado de la casa parroquial, y abro el maletero, y empiezo a bajar bolsas... y generalmente, los hombres que están esperando por ayuda se acercan a ayudarme y cogen las bolsas y las llevan dentro.

Buena parte de la gente que ahora mismo necesita este tipo de ayuda en mi zona son inmigrantes que vinieron a trabajar en la construcción, y ahora... bueno, pues ahora no trabajan, claro. Y yo también soy inmigrante. Ya sabeis que soy gallega, mi pueblo lleva emigrando cienes y cienes de años; sabemos todo lo que hay que saber sobre estar solo, en otro país, con otro idioma, otras costumbres, otro todo.

¿Te acuerdas del Rey León? El círculo de la vida... la vida es un círculo, el mundo es redondo y gira, y hay que mantenerlo girando.

Así que ésta es mi forma de colaborar; en otro tiempo, quizás pasé algunas horas rellenando formularios que estaban fuera del alcance de quien empezaba a manejarse en castellano, o explicando qué quería decir la comunicación oficial que había llegado por correo certificado, o cómo hacer este o aquel trámite.


Sé de una señora de cierta edad, con su pensión de viudedad, que a primeros de mes se acerca al super y compra una caja de bricks de leche, para que la lleven al comedor social de su barrio. Es su forma de colaborar.


¿Encontrarás la tuya?









martes, 10 de enero de 2012

PLAN FINANCIERO PARA 2012





Seguimos en crisis, por no decir que vamos a peor. Entre eso, los gastos de las navidades, los recortes y las subidas de impuestos y precios, mal se presenta el año.

Dice el INE que el IPC ha subido un 2,9% en 2.011, pero, ¿alguien se lo cree? Yo no sé de dónde sacan los datos para el famoso IPC, pero desde luego no compran en los mismos sitios que yo; ni pagan recibos de luz, agua, teléfono, gas, bonobus... ¿sigo? 





En resumen, que toca apretarse el cinturón. Calidad de vida vamos a perder de todas todas, pero al menos podremos conservar cierta seguridad y tranquilidad con algunos movimientos sencillos. Eso suponiendo que no nos echen del trabajo, claro está, que ahí la cosa se complica mucho.

Para mejorar la situación económica hay dos caminos: aumentar los ingresos o disminuir los gastos. Aumentar los ingresos es el camino más fácil... en teoría; porque en la práctica, y con la que está cayendo, puede convertirse en misión imposible. Así que nos toca ponernos en plan zen y asumir que el camino difícil es el que te lleva a la felicidad.

Aprender a racionalizar el gasto y poner en práctica lo aprendido puede parecer algo aburrido así en principio, pero la recompensa hará que nos resulte cada vez más agradable: pasarse una horita revisando lo que hemos hecho, y descubrir que hemos conseguido ahorrar 100 euritos puede ser muy satisfactorio, y una buena motivación para pasarse otro par de horas organizando la economía del mes siguiente. Así, de paso, seguimos con el zen, y hacemos que la felicidad sea el camino y no el destino del viaje.

Lo primero que necesitamos es una multitud de datos; con un poco de suerte, la mayor parte de lo que necesitamos será documentación digital, es decir, estará en nuestro ordenador y no archivado encima del microondas o en el cajón de los papeles.

También necesitamos un soporte para los datos, o sea, ¿dónde los apuntamos? pues donde quieras: una libreta en papel, un documento de word, o una tabla de excel si te manejas bien con ellas.

Tienes que saber (y apuntar) cuánto ganas al mes exactamente; si no son iguales todos los meses, suma un año y divide entre doce (de momento, deja aparte las pagas extras); para ahorrar esfuerzos, usa los datos de tu última declaración de la renta.

Apunta también los gastos fijos no mensuales: impuestos de contribución y rodaje, recibos de seguros de vida, del coche, la casa, etc. Ahora, apunta los gastos mensuales o bimensuales: hipoteca o alquiler, luz, agua, teléfono, móvil, gas, internet, comunidad, colegio, clases, servicio doméstico, garaje, gimnasio... lo que sea. Para que no se te despiste nada, hazlo mirando el extracto bancario del último año.

Los gastos anuales divídelos entre 12; para los mensuales de cantidad variable, suma un año entero y divídelo entre 12. Ahora súmalo todo: ya tienes los gastos fijos mensuales.

La diferencia entre ingresos y gastos fijos es el dinero que te queda cada mes para comida, ocio, ropa, ahorro, y todo lo demás.

Sí, he dicho ahorro. Y no, no es imposible. Todo depende de la orientación. No es lo mismo ahorrar en general, para el futuro, para el día de mañana, que ahorrar con un objetivo: reformar el baño, pintar la casa, comprar una tostadora nueva, cambiar de coche, salir de vacaciones, comprarte un cuadro de Xosé Luis Veiras Manteiga, sustituir el ordenador, o tener pelas para las próximas rebajas...

Bueno, a lo que íbamos. Ya sabemos de cuanto dinero disponemos, ahora hay que distribuirlo; lo primero, la comida y demás gastos domésticos. Para ahorrar en este capítulo se pueden hacer muchas cosas, lo fundamental es planificar bien y aprovechar lo que ya tenemos. Echa un vistazo a «Controlar el gasto en la cocina».

Seguimos. Vamos a buscar gastos fijos superfluos, como suscripciones a revistas que casi ni miramos (y que podríamos sustituir perfectamente con su equivalente en Internet), canales de televisión privados o por cable que vemos cuatro días al mes (volvemos a echar mano de Internet para sustituirlos), la cuota del gimnasio o las clases de pilates que siempre nos saltamos por esto o aquello... seguro que si miras bien, encontrarás algún gasto al que en realidad no le sacas partido, y del que podrías prescindir sin problemas, así que recorta sin miramientos. La conexión a internet no, ¿eh? esa es sumamente necesaria, y además, sin ella no podrías leerme.

Y ya que estamos recortando, conténte con el móvil: haz las llamadas imprescindibles, y con la duración justa; no mandes 7 sms para quedar para tomar un café, es más barato hacer una sola llamada; siempre que puedas, conéctate vía wifi y no tarifa de datos; usa whatsapp en lugar de sms; olvídate de los mms, envía tus fotos y archivos por whatsapp o email; sustituye las llamadas a móviles por llamadas de fijo a fijo siempre que puedas, ¿realmente es imprescindible llamar a tu madre desde el super o puedes esperar a llegar a casa? 






Antes de adquirir un móvil estupendo por 0 euros, simplemente contratando con esta o aquella compañía, calcula cuantas veces les vas a pagar el precio de ese móvil en el tiempo obligatorio de permanencia; lo mismo te compensa comprártelo de tarjeta o libre, aunque lo pagues al principio, a la larga será más barato. Y ya que estamos, ¿de verdad necesitas ese móvil tan estupendo y con tantas funciones que no vas a usar nunca?


En cuanto al teléfono fijo, seguramente tendrás llamadas nacionales gratuitas, así que solo puedes recortar en las llamadas a móviles y a números especiales, muchos de esos 901 y 902 que supuestamente sirven para ahorrar, pero que te cobran aparte, puedes sustituirlos por su equivalente en número fijo normal si buscas un poquito, por ejemplo aquí.

No podemos olvidarnos de los gastos financieros, es decir, lo que nos cuesta tener y gestionar nuestro dinero. Comisiones bancarias, intereses de préstamos y tarjetas, etc., que al cabo del año puede ser una buena cantidad.

Revisa tus extractos bancarios, averigua cuanto pagas en un año por tener y usar tus tarjetas, por tener cuentas bancarias, por intereses de esas tarjetas, y por intereses de préstamos e hipotecas. Una barbaridad, ¿no? El interés de las tarjetas suele ser altísimo, así que no te compensa tener deudas; procura dejar a cero el saldo de la tarjeta cuanto antes, y a partir de ahí paga a fin de mes todo lo que compres con ella, salvo extrema necesidad, y siendo consciente de que te costará más que cualquier préstamo personal. Plantéate limitar el número de cuentas bancarias, ¿por qué pagar comisiones en tantos bancos? y si es posible, negocia esas comisiones para que bajen o desaparezcan.

Volvemos a casa: productos de limpieza, aseo, ropa blanca... no almacenes limpiadores, si no te sirve lo tiras, y si sirve, úsalo antes de comprar otro; lo mismo sirve para los productos de higiene y belleza; en cuanto a la ropa blanca, corta las sábanas viejas para tener trapos para limpiar, tira las toallas viejas que solo ocupan espacio en el armario, y revisa lo que tienes guardado por ahí antes de ir de compras. Eso vale también para ropa y zapatos, claro. Revisa la regla del 20%.


















Nota: La imagen de billetes de euro es propiedad de Rage Against, de libre distribución y obtenida en Wikipedia; dicha imagen representa un billete emitido por el Banco Central Europeo (BCE). Este diseño se encuentra registrado por el BCE, quien permite su uso condicionalmente a las Decisiones BCE/2003/4 y BCE/2003/5 de 20 de marzo de 2003 y, "en anuncios publicitarios o ilustraciones, cuando no haya posibilidad de que se confundan con billetes auténticos".



lunes, 9 de enero de 2012

SOBREVIVIR TRAS LAS NAVIDADES





DIETA POST FIESTAS, CUESTA DE ENERO Y PROPÓSITOS PARA EL AÑO 2012



«Aviso a toda la población:
El simulacro de paz y amor ha finalizado. Guarden los langostinos, insulten a sus cuñados y disuélvanse.»




Recibí esta frase como sms hace algunas navidades, y sigue siendo una de mis preferidas para la época post-fiestas. 


En efecto, se acabó la temporada de desbarajuste, y volvemos a la vida normal. Con menos dinero del previsto, porque siempre se acaba gastando de más, entre pitos y flautas, y con más kilos de los previstos, porque nos hemos puesto tibias o tibios, entre reuniones familiares y copichuelas con los amigos... ¿verdad?


Como no es plan ponerse a régimen riguroso así de sopetón, sobre todo con la cantidad de comida sobrante que tenemos por todas partes, nos conformaremos con aligerar las cenas y poner a dieta la economía. Total, todos los eneros empezamos la dieta X o la dieta Y, superentusiasmadas, y la semana la dejamos, más que aburridas... ésta es una alternativa más llevadera, y de paso, con ahorro incluido.


No toques la tarjeta de crédito

El primer paso, esconder la tarjeta de crédito. O tarjetas. Sí, sí, esconder. No se trata de perderlas, sino de guardarlas en algún sitio de difícil acceso, por ejemplo, dentro de un monedero metido en un bolso guardado en una caja en lo alto del armario... entre que vas a buscar la escalera (o el taburete-escalón Bekvam que tenemos ya casi todas, debidamente tuneado), abres caja, bolso y monedero, te da tiempo a recuperar el sentido común y renunciar a esa preciosa chaqueta de lamé dorado baratísima... que no te vas a poner jamás en tu vida.

De paso, la técnica es igual de efectiva para evitar compras “presenciales” o por internet.

Antes de usar esa tarjeta de crédito tan mona, haz números de lo que te cuesta aplazar el pago dos o tres meses; el resultado será que la chaqueta no es tan barata como parece.


Ni te acerques a las rebajas

Las rebajas empiezan cada año más pronto, pero, ¿seguro que tienes dinero suficiente? todo sube, por mucho que digan del IPC, que a saber dónde hacen la compra esos señores. Lo mismo te conviene privarte del placer de las gangas y guardar algo de dinerito en un sobre paraporsi...


No olvides el precio real de las cosas

Antes de comprar algo, piensa en cuánto te cuesta en realidad, no solo en euros, sino también en tiempo. O sea, ¿cuántas horas tienes que trabajar para pagarlo?


¡No lo tires!

Recicla, recicla, y recicla; no es que no puedas tirar nada, es que antes de hacerlo, pienses si podría tener alguna otra utilidad; la mayor parte de las cosas la tienen, aunque no sea para ti: plantéate regalos a familiares, amigos o conocidos, o donaciones a Cáritas, Centro Reto, o cualquier otra organización similar.


Organízate y comprueba existencias

Y ahora vamos a la parte proactiva de la “dieta”: la comida. Tenemos un montón de cosas sueltas por aquí y por allá, y no las vamos a tirar, así que hay que organizarse: revisar congelador, nevera, despensa, laterío y bebercio, libreta y boli en mano, y haciendo listas de todo lo que hay.



Practica googlecooking

Es más fácil de lo que piensas, la palabreja “googlecooking” viene a ser “cocinar con google”, y no, no se trata de usar el ordenador como microondas.

Simplemente, cuando no se te ocurra qué hacer con los ingredientes que tienes a mano, escribe en Google la lista de lo disponible, Google te facilitará unas cuantas recetas de platos que llevan esos ingredientes. Si añades a la lista la palabra “receta”, evitarás que te salgan ocho mil cartas de restaurantes.



Mejora tu vida social

Con las botellas que andan por ahí podemos organizar alguna reunión con amigos, así no se gasta en salir y estamos comodísimos todos. Añadimos algunos dulces o aperitivos y ya está, dos pájaros de un tiro. Quien dice botellas, dice refrescos o café, ¿eh? La cosa es abaratar la vida social y dar curso a las bebidas, dulces y demás que andan por casa.




Cena como un mendigo

Ya lo dice el refrán: «Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo». La sabiduría popular se refuerza con los consejos de Don Quijote a Sancho Panza (Libro II, capítulo 63): «Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.», y la más que respetable opinión profesional de D. Francisco Grande Covián, que sostuvo que «La única comida que no engorda es la que se queda en el plato.»


Así que, pertrechados con tan sabios consejos, vamos a empezar nuestra dieta por la vía de simplificar un poco las comidas: olvidarnos de dulces industriales, volver a la cocina tradicional, limitar sal y grasas, desayunar bien e ir disminuyendo la cantidad de comida según avanza el día.Muchas cenas a base de sopas, cremas, bocadillos o similares, para cubrir la cuestión “aligeramiento” y seguir con el ahorro: seguro que tenemos por casa muchos ingredientes utilizables, y en cualquier caso, podremos completar con otros bastante baratos.

Echa un vistazo a algunos platos de este tipo, sencillos, económicos y aceptablemente ligeros para una cena:








 


 




 


 


 




 



 



 


 


 


 






Otros posts relacionados:

Plan financiero para 2012
Controlar el gasto en la cocina
Crisis en la cocina










domingo, 8 de enero de 2012

NUEVA REGLAMENTACIÓN DEL SERVICIO DOMÉSTICO




El día 1 de enero de 2.012 cambia la reglamentación vigente del servicio doméstico o empleados del hogar, que se adapta a lo establecido en el Real Decreto 1620/2011 de 14 de noviembre, publicado en el B.O.E. de fecha 17/11/2011.






 

Los empleados de hogar dejan de pertenecer al Régimen Especial de la Seguridad Social, y pasan al Régimen General.

La explicación y resumen resulta algo farragosa, pero al final os he puesto los trámites y un ejemplo práctico.

En teoría, eso significa que pasan a tener más o menos los mismos derechos y obligaciones que los demás trabajadores por cuenta ajena, pero en la práctica no es exactamente así, no cotizan por desempleo ni por tanto tienen derecho a paro, aparte de otras diferencias menores relacionadas con las especiales características de este tipo de empleo.

En principio, quienes absorberán los cambios serán los empleadores, obligados desde ahora a cumplir ciertas formalidades: contrato, altas y bajas en la Seguridad Social, nómina por escrito, pago de las cotizaciones a la Seguridad Social y de las retenciones del I.R.P.F. a Hacienda.

El incumplimiento de esta normativa por parte del empleador lleva a las mismas sanciones que para cualquier empresa ante sus trabajadores: consideración de contrato indefinido y a tiempo completo, indemnizaciones, sanciones, etc.


Vamos a hacer un repaso rápido de la normativa:


¿Quién? Todos. Todo el que tenga a servicio doméstico, así sea una hora al mes, habrá de formalizar un contrato y dar de alta al empleado en la Seguridad Social, y pagar las cotizaciones correspondientes, así como ingresar la parte de cotización y de retención para Hacienda que corresponda al empleado.

¿Cómo? Mediante un contrato, que podrá ser verbal o escrito. Podrá ser verbal el contrato indefinido a jornada completa, y el de duración determinada inferior a 4 semanas y jornada completa. Todos los demás, por escrito.

¿Cuándo? Desde el 1 de enero de 2.012. En teoría se permite formalizar los contratos ya vigentes en 1 año, pero solo hay hasta el 30 de junio de 2.012 para pasar del Régimen Especial al General. Las bajas y los cambios de retribución se comunicarán en el plazo de 6 días.

Entrando más en detalle, hay normas comunes para todos los contratos de empleados domésticos. Vamos a verlas por categorías:

Normas comunes

Se podrá establecer en contrato un período de prueba de hasta dos meses, con un preaviso por ambas partes de un máximo de 7 días.

Retribuciones


Como mínimo, el salario mínimo interprofesional (SMI), que para 2.012 es de 641,4 € mensuales, para los contratos a jornada completa, y para los empleados externos por horas (menos de 120 días anuales en total) el mínimo es de 5,02€ por hora. El salario mínimo por hora incluye el prorrateo de pagas extras y descansos, es decir, todos los conceptos retributivos.

La nómina será por escrito.

El incremento salarial anual será pactado, y en su defecto, se tomará la media de incremento de los convenios colectivos, a los 12 meses del contrato.

Cotizaciones:

Las cotizaciones a la seguridad social y las retenciones de Hacienda las ingresará el empleador mediante domiciliación bancaria.

El importe de las cotizaciones depende de los ingresos efectivos.

En 2012, la cotización por contingencias comunes es de un 22% de la base de cotización, un 18,30% a cargo del empleador y un 3,70% a cargo del empleado; la cotización por contingencias profesionales es del 1,1%, a cargo del empleador.

Es decir, que en la nómina figurará el salario bruto, y de ahí, en base a las tablas de cotización, se descontará del sueldo un 3,7%; el empleador ingresará en la seguridad social ese 3,7% que descuenta en nómina, más un 19,4% que va a su cargo.

También habrá que descontar en nómina el porcentaje correspondiente a la retención del I.R.P.F. (o sea, la retención de la renta), según las tablas que publica Hacienda anualmente, y que se ingresará igualmente (supongo que a la vez que las cotizaciones de la seguridad social).

De momento y hasta el 2.014, hay una bonificación de las cotizaciones del 20%, que llega al 45% para las familias numerosas. No está reglamentada, de momento, la forma de desgravar por los salarios abonados.


Incapacidad Laboral Transitoria (ILT), o sea, baja por enfermedad o accidente.

Cotización: hasta el 8º día, incluido, el empleador pagará su parte y la del empleado; en adelante, pagará únicamente la cuota empresarial.

Si se trata de enfermedad común o accidente no laboral, la retribución del empleado desde el 4º día de baja hasta el 8º, ambos incluidos, será a cargo del empleador; en adelante, a cargo de la SS.

En caso de enfermedad profesional o accidente laboral, el empleador pagará desde el 1º al 8º día de baja, ambos incluidos, y a partir de ahí, pagarán la Seguridad Social o la Mutua Laboral.


Terminación o continuidad del contrato:

En caso de cambio de titularidad del empleador, se podrá pactar la subrogación, que se entenderá efectuada si persiste el servicio durante 7 días.

En caso de cambio de localidad del domicilio, se entiende que el contrato persiste, salvo pacto en contrario (habrá de indemnizarse al empleado tanto si éste no quiere trasladarse como si el empleador decide prescindir de sus servicios). Se entiende que persiste el contrato si continúa el servicio durante 7 días. Si el traslado de domicilio es temporal podrá suspenderse el contrato.

Si el empleador decide terminar el contrato, lo comunicará  por escrito, con preaviso 20 días para contratos de más de 1 año de antigüedad, 7 días en los restantes (sustituible por indemnización).

Si el despido es declarado improcedente por el correspondiente Juzgado de lo Social, corresponde al empleado una indemnización de 20 días naturales por año trabajado, con un máximo 12 mensualidades.

Si el despido se debe a desestimiento del empleador, corresponderá al empleado una indemnización de 12 días naturales por año trabajado, con un máximo 6 mensualidades. (El desestimiento incluye casos como que ya no se necesite al empleado, el empleador no pueda pagar sus servicios, haya perdido la confianza en el trabajador, etc.)


Casos especiales:

Como en cualquier otro trabajo por cuenta ajena, quedan excluidos los trabajadores de otra empresa (los de las empresas de limpieza, o empresas de trabajo temporal, por ejemplo, cuando se contrata a esa empresa para limpiar una casa, o los cuidadores profesionales enviados por Ayuntamientos y similares para atender a dependientes), y también los familiares y convivientes y demás no asalariados.

Tampoco entran en este Sistema Especial para Empleados de Hogar los empleados domésticos contratados por persona jurídica civil o mercantil.

Los menores de 18 años tienen un régimen de descansos diferente, más amplio que el de los mayores de edad.


En caso de que el trabajador de una empresa preste también servicios domésticos en el domicilio personal del empleador, no será necesario darle de alta como servicio doméstico, prevaleciendo el contrato con la empresa (artículo 2, párrafo 3º del Real Decreto 1620/2011 de 14 de noviembre).


Empleados fijos:

Internos o externos, es decir, con trabajo a jornada completa, vivan o no en el domicilio familiar. Parte de su retribución puede ser en especies, como alojamiento y manutención, con un máximo del 30%, y siempre que la parte que perciben en metálico no sea inferior al SMI.

Horario pactado, con un máximo 40 horas semanales, más las horas acordadas de presencia (sustituibles por descanso retribuido o con un máximo 20 horas semanales y la misma retribución que las horas de trabajo normal).
Descanso semanal: 36 horas continuadas.

Descanso mínimo de 12 horas entre jornadas, salvo en el caso de las internas, que será de diez horas, compensando las dos restantes.

Además, las internas dispondrán de dos horas para las comidas principales, no computables.

Vacaciones: 30 días anuales, 15 decididos por la empresa, 15 por el empleado (que avisará con 2 meses de antelación).
Pagas extraordinarias: dos pagas extras anuales, del importe que se pacte en contrario, y como mínimo del SMI.

En caso de ILT (baja por enfermedad o accidente), las internas podrán permanecer hasta 30 días en el domicilio del empleador.


Empleados por horas:

El salario se acuerda entre las partes, sin que pueda ser inferior al SMI por hora (5,02 €, incluidos todos los conceptos retributivos).

El contrato se formalizará por escrito, y en él se acordarán horarios y salario por hora,  toda vez que no proceden descansos, compensaciones ni pagas extras (ya incluídas en el salario por hora).


Entonces, ¿qué tengo que hacer?

Como empleado, nada, salvo facilitar los datos personales correspondientes al empleador para la formalización de los trámites, acordar las condiciones particulares y firmar el contrato.

Como empleador, pactar con el empleado las condiciones particulares del contrato, firmar el contrato y formalizar los trámites con la Tesorería General de la Seguridad Social. Que no cunda el pánico, la Administración facilita modelos para todo, contratos, altas, nóminas, etc.


Trámites:

1.    Acordar con el empleado las condiciones por las que se va a regir el contrato, horarios, salario, etc. Hasta ahora, el empleador pagaba un salario determinado, y el empleado pagaba de él los gastos de seguridad social; a partir de ahora, el empleador paga esos gastos  directamente a la Seguridad Social.


2.    Revisar los modelos de formularios de la web del Ministerio de Trabajo, para saber qué datos vamos a necesitar.


3.    Registrarse como empleador ante la Tesorería General de la Seguridad Social, sea en persona o por Internet, para obtener su Código de Cuenta de Cotización dentro del Sistema Especial para Empleados de Hogar del Régimen General de la Seguridad Social (algo así como un NIF, pero ante la Seguridad Social).


4.    Presentar a la Seguridad Social el alta del empleado, antes de que éste empiece a trabajar (de la misma forma que en el punto 2).






Ejemplo práctico:

En caso de tener contratada una asistenta cuatro horas a la semana (martes y viernes, dos horas cada día), en el mes de enero, con 5 martes y 4 viernes, que suman un total de 18 horas mensuales, suponiendo que cobra el salario mínimo interprofesional, con lo cual la base de cotización es de 98,89 € (la base de cotización es la cantidad con la que se calcula el porcentaje de cotización a la Seguridad Social, depende del salario, y se busca en una tabla, que podeis encontrar aquí), y sin tener en cuenta la retención de Hacienda, el desglose sería el siguiente:

Salario mínimo:     5,02€ x 18h          =         93,60€   
Seguridad Social (empleado)             =         -3,66€
(98,89 x 3,70%)   

Seguridad Social (empleador)            =        19,18€
(98,89 x 18,30%) + (98,89 X 1,1%)
Total que recibe la empleada              =        89,94€
Total que paga el empleador               =      112,78€

En la práctica, yo no conozco a nadie que pague 5,02 € por hora, así que vamos a rehacer el cálculo suponiendo que el sueldo sea de 10 € por hora, con las mismas 18 horas mensuales, y por tanto una base de cotización de 195,07 €):

Salario:             10€ x 18h                =          180     €   
Seguridad Social (empleado)          =            -7,21€
(195,07 x 3,70%)   
Seguridad Social (empleador)         =            37,84€
(195,07 x 18,30%) + (195,07 X 1,10%)
Total que recibe la empleada           =          172,79€
Total que paga el empleador            =          217,84€

En este último caso, y si no ajustan las condiciones, el empleador paga 12,10 € por hora, de los que la empleada cobra 9,60 €.

 














Nota: la información procede de las publicaciones del Boletín Oficial del Estado, así como de los documentos informativos y modelos publicados por el Ministerio de Trabajo e Inmigración.La imagen de billetes de euro es propiedad de Rage Against, de libre distribución y obtenida en Wikipedia; dicha imagen representa un billete emitido por el Banco Central Europeo (BCE). Este diseño se encuentra registrado por el BCE, quien permite su uso condicionalmente a las Decisiones BCE/2003/4 y BCE/2003/5 de 20 de marzo de 2003 y, "en anuncios publicitarios o ilustraciones, cuando no haya posibilidad de que se confundan con billetes auténticos".








jueves, 22 de diciembre de 2011

CRISIS: PARETO Y EL 20%



EL PRINCIPIO DE PARETO: REGLA DEL 80/20


¿Podemos aplicar a la economía doméstica los principios de la macroeconomía? ¿Y viceversa?

Yo creo que sí. 

Decía mi abuelo respecto a su empresa, que a veces hay que perder una peseta para ganar un duro. Eso se llama invertir en beneficio futuro. Los países invierten en educación, y consiguen trabajadores, científicos, profesionales y empresarios más capacitados para aumentar la riqueza del país en el futuro, y se ahorran tener que importarlos.



Si administrar una casa pasa por asegurar los gastos fijos, prever los imprevistos, tener un fondo de emergencias por si algo se tuerce, y no gastar más de lo que se gana, administrar un país (administrarlo bien, se entiende) no puede ser muy diferente. A fin de cuentas, la economía no se puede alejar mucho de la aritmética, y está claro que de donde no hay, no se puede sacar.

Habría mucho que hablar respecto a macroeconomías mal administradas, pero nuestro objetivo hoy es el caso contrario: aplicar principios de macroeconomía a nuestra vida diaria.

Y también se puede. Hay un principio de economía que siempre me ha resultado muy curioso en su planteamiento inicial: el principio de Pareto.

Pareto fue un economista italiano que a principios del siglo xx afirmó, previo estudio, que aproximadamente el 80% de la tierra estaba en manos de alrededor de un 20% de la población. Y extrapoló esa observación a otros campos: el 80% de la riqueza está en manos del 20% de la población, el 80% de las ventas de una empresa proceden del 20% de los clientes, etc.

Y ahora, nosotras vamos a extrapolar esta regla del 80/20 a nuestra vida, que es de lo que se trata.

Empezamos, como no, por el armario. Sí, sí, el armario ropero, ese que no cierra bien ni empujando la ropa, pero, ¡oh, sorpresa! nunca tienes nada que ponerte. 


Armario portátil de Barbie... ¡quién pudiera!


Entonces, ¿qué pasa? Simple: el principio de Pareto. El 80% del tiempo te pones el 20% de tu ropa. Es decir, un 80% de la ropa que llena tu armario te la pones un 20% de las veces.

Cierto que necesitas tener ropa para hacer deporte, ropa para limpiar en casa, ropa de ceremonia (aunque cada vez que tienes una boda, tengas que salir corriendo a comprarte un vestido decente)... pero seamos realistas, la mayor parte de ese 80% de ropa que te pones con poquísima frecuencia entra en la categoría “paraporsi”: para por si adelgazas, o engordas, o vuelve la moda de los abrigos de imitación leopardo color pistacho, o  tienes que ponerte a pintar alguna pared, o Brad Pitt te invita a cenar...

Y mientras tanto, toda esa ropa sigue ocupando tu armario y costándote dinero.

Sí, lo digo en serio: ocupa espacio, y el espacio cuesta dinero; estorba a la ropa que realmente usas, no te deja ver con claridad qué es lo que de verdad tienes que te puedas poner, y acabas comprándote cosas casi repetidas ¡y no me digas que no!

Ocupa tiempo, que también cuesta dinero; porque en arreglar tu armario tal como está tardas muchísimo más que si estuviera medio vacío, por no hablar de los veinte intentos que has hecho de organizarlo de forma “racional”, las cajas, colgadores, separadores de cajón... más dinero y más tiempo.

Imagina que pudieras tener en tu armario solo ese 20% de ropa que usas con más frecuencia, y el resto en otro armario. Algunas afortunadas ya disponen de tan maravilloso sistema, pero la mayoría (el 80% por lo menos) tenemos que conformarnos con un armario, y aún gracias si no es compartido.

Bien, ahora que ya conocemos el objetivo, vamos a ponernos a trabajar: haz una lista de la ropa que te has puesto esta semana, y la semana pasada (o la próxima, si tu memoria se parece a la mía y no tienes ni la más remota idea de lo que te pusiste hace cuatro días); incluye zapatos y bolsos.

¿Verdad que se repiten muchas cosas? Para hacerlo realmente bien, deberíamos hacer una lista de todo un mes, pero para lo que nos proponemos, quizás no sea tan necesario. No se trata de que tires la ropa que te pones poco, sino solo de que identifiques cual es, y la relegues en lo posible a lugares donde moleste menos.

Deja más a mano la ropa que te pones con más frecuencia, y plantéate seriamente deshacerte (regalar, donar, vender en ebay, tirar a la basura) de la ropa que no te has puesto ni media vez en los últimos dos años. Vale, puedes guardar ese bolso de noche carísimo que solo llevas en ocasiones superespeciales, aunque no hayas puesto la pata en una fiesta en tres años. Pero el vestido ese que tienes guardado... carísimo, sí, y es una pena, sí, pero ¿tú estás segura de que te lo vas a volver a poner? ¿entras en él sin vaselina? ¿sigue estando de moda después de tanto tiempo?

Ahora que ya tienes más claro qué es lo que realmente usas, automáticamente sabes ya en qué debes invertir para renovar tu vestuario. Gastar más dinero en ese 20% de ropa que te vas a poner más es la mejor táctica, la amortizarás muy pronto, y tendrás garantías de que esa renovación se note. Porque, ¿de qué te sirve gastar una fortuna en ropa nueva que luego no te pones? al final sigues llevando la misma ropa vieja, y el gasto no te ha servido para nada, excepto para tener aún más dificultades para cerrar las puertas del armario.

Otra ventaja de la aplicación del dichoso principio de Pareto, para que luego digan que las matemáticas no sirven para nada... lo que pasa es que no nos explican para qué nos pueden servir en la vida real.

¿Que tú no tienes problemas para cerrar el armario? No sabes cuanto me alegro... Y no piensas renovar ningún vestuario porque la crisis no te lo permite... bueno, de eso no me alegro. Pero el principio de Pareto vuelve a ser útil para enfrentarse a la crisis. 



El loro... sin chocolate.
Fotografía de Luc Viatour: www.Lucnix.be
© Luc Viatour (CC BY-SA 3.0)


¿Te suena la frase “el chocolate del loro”? pues es la visión popular del mismo principio. Hay que ahorrar en las cosas que realmente suponen una parte considerable del gasto, no en las menudencias. Ojo, que esto no significa que te puedas pasar las tardes en los chinos comprando de todo a un euro, ¿eh? se trata de valorar si el esfuerzo lo dedicas a ahorrar céntimos o euros.

Para empezar, analicemos la lista de la compra. Con el ticket, por favor; la lista que hiciste antes de ir al super no vale, que ya sabemos que luego la realidad no tiene nada que ver, además, el ticket trae los precios.  Probablemente vuelvas a encontrarte la regla del 80/20; en este caso, un 80% del gasto corresponderá al 20% de los productos. 

Céntrate en ahorrar en esos productos precisamente, y sobre todo en los que pasen de 10 euros. 

Si consigues bajar un 10% el gasto, mejor que sea en la carne, que te ha salido en total por 25 euros, con lo cual te ahorras 2,5€, que en la mantequilla, que te costó 2 euros y solo ahorras 20 céntimos. 

Dedica tu tiempo y tu esfuerzo a las cosas que realmente van a marcar una diferencia en el resultado final, no te disperses en menudencias sin importancia, que vienen siendo el famoso chocolate del loro.














Aviso legal: La imagen de billetes de euro es propiedad de Rage Against, de libre distribución y obtenida en Wikipedia; dicha imagen representa un billete emitido por el Banco Central Europeo (BCE). Este diseño se encuentra registrado por el BCE, quien permite su uso condicionalmente a las Decisiones BCE/2003/4 y BCE/2003/5 de 20 de marzo de 2003 y, "en anuncios publicitarios o ilustraciones, cuando no haya posibilidad de que se confundan con billetes auténticos". La fotografía del armario de Barbie la suponemos, como Barbie misma, propiedad de Mattel, y circula libremente en Internet. La fotografía del estupendo loro verde es propiedad de Luc Viatour, bajo licencia Creative Commons y ha sido obtenida en Wikipedia.







miércoles, 21 de diciembre de 2011

CRISIS: EL TIEMPO ES ORO





El refrán es viejo, y como casi todos los refranes viejos, está sobradamente demostrado. Pero el orden de factores no altera el producto, así que el oro también es tiempo.



Tiempo que empleamos en ganarlo, claro. Y tiempo que compramos con él para dedicarnos a lo que realmente nos gusta. ¿Seguirías trabajando en lo mismo y en las mismas condiciones si tuvieras unos millones de euros en el banco? Probablemente te dedicarías a otras cosas más satisfactorias. El dinero compra cosas, pero también libertad para dedicar tu tiempo a lo que quieres. Y quizás ése sea el auténtico lujo.

En esta época de crisis económica global, se alzan muchas voces llamando a la frugalidad, al ahorro, a la contención. Pero gritan más las voces del mercado, del consumismo, del gasto superfluo, y no es fácil resistirlas. Vivimos en la sociedad en que vivimos, y eso implica ciertas normas. 

Aunque tal vez sean solo pautas generales, y caemos en la trampa una y otra vez: trabajar más para ganar más y gastar más en todo lo que ya no tendremos tiempo para disfrutar, porque estamos ocupados ganando dinero para comprarlo.

El salario mínimo interprofesional para el año 2011 en España está fijado en 21,38€ diarios, 641.40€ mensuales. La jornada a tiempo completo está regulada en un máximo de 40 horas semanales. Ya sabemos lo elástico que puede llegar a ser ese máximo, aunque bastantes convenios colectivos la fijan en 37,5 horas semanales.

Según el INE, en su Encuesta Anual de Estructura Salarial de 2009 (la última publicada hasta el momento), el salario medio en España es de 21.511,47€ (dos pagas extras incluidas).

Si partimos de la base de un trabajo estándar, de lunes a viernes, con un mes de vacaciones pagadas y una media de 12 festivos anuales, tenemos 230 días de trabajo efectivos por año, es decir, 1.840 horas anuales.

Por tanto, para este trabajo estándar con salario medio tenemos una retribución salarial de 11,69€ por hora de trabajo.

Nota: para el salario mínimo interprofesional, tendríamos una retribución salarial de 4,88€ por hora de trabajo.

Pero volvamos a nuestros cálculos. Tenemos 11,69€ por hora de trabajo, como ingreso bruto, pero eso no es exactamente así; de ese importe hay que descontar seguridad social y demás gastos comunes, IRPF, vestuario específico, las comidas fuera por causa del horario, el aparcamiento, el gasto de transporte, el gasto en guardería o niñera o asistenta, en su caso, y seguro que se me olvida alguna cosilla más. Y al cómputo de horas hay que añadirle las que no se cuentan pero existen: transporte, horas extras no cobradas, cursos no computables, etc. Y esto suponiendo que tu trabajo no implique menos sueldo o más horas, claro. Siendo muy optimistas, podemos dejarlo en 10€ por hora. En algunos casos será un poco más, en la mayoría un poco menos, pero para el cálculo estimativo nos sirve.

Y seguimos, que ya estamos llegando a un punto fundamental, que surge precisamente con estos cálculos, y que tal vez no te has planteado nunca: el coste real de las cosas.

No el coste en dinero, que eso es fácil de saber, sino el coste en horas de tu vida, las horas que tienes que trabajar para conseguir ese dinero.

Empezamos con el coche: un turismo pequeño, como un Opel Corsa, un Peugeot 207, un Ford Focus, lo podemos encontrar nuevo por entre 10.000 y 15.000 euros. Eso son entre 1.000 y 1.500 horas de trabajo. Si queremos algo un poco mejor, dentro de la gama media, nos ponemos en 25.000 ó 30.000 euros. La diferencia entre un coche y otro son 1.500 horas de trabajo efectivo.

Tendrás un coche un poco más grande, un poco más rápido, un poco más mono... pero te costará 1.500 horas más de tu vida. Estarás trabajando para comprar ese coche 8 horas diarias durante 187,5 días más que para el otro. ¿Te compensa?



Lo mismo pasa si evalúas las cosas pequeñas: esos zapatos rojos imitación pitón tan monos, tan trendy y tan baratos solo cuestan 50€, es decir, 5 horas de tu vida... ¿seguro que te los vas a poner con frecuencia suficiente como para amortizarlos?

No, no te estoy diciendo que te abstengas de comprar, ni que te limites a los zapatos de 20€. Pero sí que antes de sacar la cartera, te asegures de saber cuanto de tu tiempo vas a gastar, y si realmente vale la pena.

Hay muchas maneras de afrontar la crisis, y de añadir sensatez a nuestra política de gasto doméstico. El reciclaje es una de ellas, y se demuestra facilmente.

Ahora están de moda los muebles claros, en blanco o blanco roto. Añaden luminosidad, amplían visualmente el espacio, dan un aspecto limpio y ordenado, y además, ¡nos encantan! Pero claro, los muebles no son precisamente baratos.




Supongamos que tienes un mueble oscuro en el salón. Te tiene harta, se conserva bien, pero es tan oscuro, tan fúnebre, tan... pasado de moda. Serías mucho más feliz con un bonito mueble blanco, ligero, de líneas rectas.




Antes de lanzarte, calcula cuántas horas tuviste que trabajar para comprar el mueble que tienes, y cuántas te va a costar el nuevo. Una barbaridad, ¿no? 




Quizás tendrías que replanteártelo... ¿cuántas horas te llevaría pintar de blanco el mueble que ya tienes? el gasto en materiales (pintura acrílica, imprimación todo terreno, pincel, rodillo, lija), digamos 30€, súmalo también al recuento. ¿Qué te compensa más? ¿Comprar mueble o pintar el tuyo? 

Antes de gastar ese dinero que tantas horas de tu vida te cuesta ganar, piénsatelo bien.












Aviso legal: La imagen de billetes de euro es propiedad de Rage Against, de libre distribución y obtenida en Wikipedia; dicha imagen representa un billete emitido por el Banco Central Europeo (BCE). Este diseño se encuentra registrado por el BCE, quien permite su uso condicionalmente a las Decisiones BCE/2003/4 y BCE/2003/5 de 20 de marzo de 2003 y, "en anuncios publicitarios o ilustraciones, cuando no haya posibilidad de que se confundan con billetes auténticos". El resto de las fotografías es propiedad de Cluberas, y todos sus derechos están reservados, no pudiendo ser reproducidas por ningún medio sin permiso escrito de sus propietarios.


Otros reportajes que te pueden interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...