lunes, 9 de enero de 2012

SOBREVIVIR TRAS LAS NAVIDADES





DIETA POST FIESTAS, CUESTA DE ENERO Y PROPÓSITOS PARA EL AÑO 2012



«Aviso a toda la población:
El simulacro de paz y amor ha finalizado. Guarden los langostinos, insulten a sus cuñados y disuélvanse.»




Recibí esta frase como sms hace algunas navidades, y sigue siendo una de mis preferidas para la época post-fiestas. 


En efecto, se acabó la temporada de desbarajuste, y volvemos a la vida normal. Con menos dinero del previsto, porque siempre se acaba gastando de más, entre pitos y flautas, y con más kilos de los previstos, porque nos hemos puesto tibias o tibios, entre reuniones familiares y copichuelas con los amigos... ¿verdad?


Como no es plan ponerse a régimen riguroso así de sopetón, sobre todo con la cantidad de comida sobrante que tenemos por todas partes, nos conformaremos con aligerar las cenas y poner a dieta la economía. Total, todos los eneros empezamos la dieta X o la dieta Y, superentusiasmadas, y la semana la dejamos, más que aburridas... ésta es una alternativa más llevadera, y de paso, con ahorro incluido.


No toques la tarjeta de crédito

El primer paso, esconder la tarjeta de crédito. O tarjetas. Sí, sí, esconder. No se trata de perderlas, sino de guardarlas en algún sitio de difícil acceso, por ejemplo, dentro de un monedero metido en un bolso guardado en una caja en lo alto del armario... entre que vas a buscar la escalera (o el taburete-escalón Bekvam que tenemos ya casi todas, debidamente tuneado), abres caja, bolso y monedero, te da tiempo a recuperar el sentido común y renunciar a esa preciosa chaqueta de lamé dorado baratísima... que no te vas a poner jamás en tu vida.

De paso, la técnica es igual de efectiva para evitar compras “presenciales” o por internet.

Antes de usar esa tarjeta de crédito tan mona, haz números de lo que te cuesta aplazar el pago dos o tres meses; el resultado será que la chaqueta no es tan barata como parece.


Ni te acerques a las rebajas

Las rebajas empiezan cada año más pronto, pero, ¿seguro que tienes dinero suficiente? todo sube, por mucho que digan del IPC, que a saber dónde hacen la compra esos señores. Lo mismo te conviene privarte del placer de las gangas y guardar algo de dinerito en un sobre paraporsi...


No olvides el precio real de las cosas

Antes de comprar algo, piensa en cuánto te cuesta en realidad, no solo en euros, sino también en tiempo. O sea, ¿cuántas horas tienes que trabajar para pagarlo?


¡No lo tires!

Recicla, recicla, y recicla; no es que no puedas tirar nada, es que antes de hacerlo, pienses si podría tener alguna otra utilidad; la mayor parte de las cosas la tienen, aunque no sea para ti: plantéate regalos a familiares, amigos o conocidos, o donaciones a Cáritas, Centro Reto, o cualquier otra organización similar.


Organízate y comprueba existencias

Y ahora vamos a la parte proactiva de la “dieta”: la comida. Tenemos un montón de cosas sueltas por aquí y por allá, y no las vamos a tirar, así que hay que organizarse: revisar congelador, nevera, despensa, laterío y bebercio, libreta y boli en mano, y haciendo listas de todo lo que hay.



Practica googlecooking

Es más fácil de lo que piensas, la palabreja “googlecooking” viene a ser “cocinar con google”, y no, no se trata de usar el ordenador como microondas.

Simplemente, cuando no se te ocurra qué hacer con los ingredientes que tienes a mano, escribe en Google la lista de lo disponible, Google te facilitará unas cuantas recetas de platos que llevan esos ingredientes. Si añades a la lista la palabra “receta”, evitarás que te salgan ocho mil cartas de restaurantes.



Mejora tu vida social

Con las botellas que andan por ahí podemos organizar alguna reunión con amigos, así no se gasta en salir y estamos comodísimos todos. Añadimos algunos dulces o aperitivos y ya está, dos pájaros de un tiro. Quien dice botellas, dice refrescos o café, ¿eh? La cosa es abaratar la vida social y dar curso a las bebidas, dulces y demás que andan por casa.




Cena como un mendigo

Ya lo dice el refrán: «Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo». La sabiduría popular se refuerza con los consejos de Don Quijote a Sancho Panza (Libro II, capítulo 63): «Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.», y la más que respetable opinión profesional de D. Francisco Grande Covián, que sostuvo que «La única comida que no engorda es la que se queda en el plato.»


Así que, pertrechados con tan sabios consejos, vamos a empezar nuestra dieta por la vía de simplificar un poco las comidas: olvidarnos de dulces industriales, volver a la cocina tradicional, limitar sal y grasas, desayunar bien e ir disminuyendo la cantidad de comida según avanza el día.Muchas cenas a base de sopas, cremas, bocadillos o similares, para cubrir la cuestión “aligeramiento” y seguir con el ahorro: seguro que tenemos por casa muchos ingredientes utilizables, y en cualquier caso, podremos completar con otros bastante baratos.

Echa un vistazo a algunos platos de este tipo, sencillos, económicos y aceptablemente ligeros para una cena:








 


 




 


 


 




 



 



 


 


 


 






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Crisis en la cocina










2 comentarios:

  1. Lelia... Me dejas con la boca abierta, me encanta como escribes, como lo cuentas y las ideas tan estupendas que tienes... Que sepas que a mi me solucionas el menú de muchos días, para esta noche me toca la "Tosta vegetal"... Ahora lo de esconder la "VISA" eso ya son palabras mayores, me entraría un mono que no se si lo podría resistir... JA JA JA ; )

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  2. Muchísimas gracias, Susi. Yo que tú probaba con la visa, eh? aunque al principio la eches de menos, a todo se acostumbra una, ya sabes... y te ahorrarías una pasta jajajajaja

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