sábado, 14 de enero de 2012

VERGÜENZA


FOTOGRAFÍA PROPIEDAD DE LA PLATAFORMA OFICIAL MARTA DEL CASTILLO



Lara me preguntaba esta tarde por qué estoy poco sociable hoy. La respuesta está en el DRAE, el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Y en la sentencia nº 1 del año 2.012 de la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Sevilla.

                                Sentencia de Marta del Castillo 
                          (texto completo, archivos de El Mundo)


Hoy estoy entre la indignación y la vergüenza. No la vergüenza ajena, sino la propia. Me da vergüenza. Como supongo que les da vergüenza (y rabia, coraje, como lo quieras decir) a muchos otros miembros de esta sociedad. 





Indignación por lo ocurrido y vergüenza por ser parte de ello.

Mañana volveré a leer esto, y me parecerá excesivo, exagerado, casi melodramático... pero seguirá siendo espontáneo y sincero, porque así es como me siento hoy.

Indignación y frustración de los policías, guardias civiles, y demás que participaron en la búsqueda de un cadáver que no aparece. Indignación y pena de los amigos, compañeros, vecinos y parientes. Dolor, por encima de todo, de los padres y hermanas que no consiguen un cadáver que enterrar. Convencimiento de todos (de casi todos) de que, en justicia, deberían conseguirlo. De casi todos, porque la burla de unos cuantos está consiguiendo provocarnos esta vergüenza, esta indignación, y este dolor.

Burla, porque es la burla lo que nos indigna, y consentirla lo que nos avergüenza. Muchas cosas tendrán que cambiar, pero ¿cómo?







jueves, 12 de enero de 2012

¿TIENES UN EURO?





Casi seguro que un euro tienes, ¿eh? si rebañas un poco el monedero, al menos uno juntarás. Y también casi seguro que puedes prescindir de él. Sólo es un euro. No es un euro diario, ni un euro al mes, no; solo es un euro.

Ahora que ya tienes tu euro, busca una farmacia, seguro que alguna tienes cerca. Entras, pides una caja de “Pastillas contra el dolor ajeno”, entregas a cambio tu euro, y sales de la farmacia con un blister de 6 caramelos Pectol sin azúcar, de los de toda la vida. 






Acabas de ayudar a Médicos sin fronteras a continuar con su labor en lugares donde ir a la farmacia a por algo para el resfriado o llevar al bebé a urgencias porque tiene fiebre son solo fantasías irrealizables.

Muchas veces decimos que nos gustaría ayudar, que hay tanto por hacer, más aún ahora con la crisis económica mundial, que hay que colaborar, etc. etc. Y los escollos, casi siempre, son:


—No me sobra dinero ahora mismo...

—No tengo tiempo ni para mí...

—No sé cómo podría yo ayudar en realidad...

—A saber que hacen esas ONGs con el dinero...



Y todo eso es verdad, no me sobra dinero, la situación cada vez está peor, a mis días les faltan horas, no tengo ni idea de qué podría hacer que fuera realmente útil, porque con la de problemas que hay, fíjate tú, que voy a poder hacer yo, y además, lo que das a ONGs y asociaciones y tal, ¿llega a destino? ¿sirve de algo? ¿no se lo gastarán en vete tú a saber qué? porque, ¿quien controla eso?


Sí, yo también me planteo eso mismo de vez en cuando, con toda la batería de preguntas. Con el tiempo, he ido llegando a compromisos conmigo misma. Ya sé que no lo puedo solucionar todo, ni yo sola; también sé que mi vida no está precisamente orientada al voluntariado, bastante tengo yo con lo que tengo, y todo eso. Una de las lecciones más duras de mi infancia fue aprender que no me puedo llevar a casa todos los perros perdidos... pero alguna cosilla que otra sí que puedo hacer, de vez en cuando.


Cómprate una camiseta de Médicos sin fronteras para ir al gimnasio, o elige una billetera de lona como regalo de Reyes para ese adolescente al que, como todos los años, quieres darle un detalle además de dinero; dentro de la billetera va el dinero, y también la idea de colaborar. A fin de cuentas, ¿qué prefieres? ¿que valore a Médicos sin fronteras o a la marca surfera de moda? Si te estás preguntando porqué creo que ese euro sirve de algo, es fácil: conozco a gente que está ahí, sobre el terreno, viendo lo que hacen. 


En el maletero del coche tengo dos bolsas con ropa que no me voy a poner (grande, pequeña, no me gusta, no me la he puesto en tres años, etc. etc.), que el próximo lunes dejaré en un local de la parroquia donde se reúnen unas cuantas voluntarias de Cáritas: recogen ropa y menaje doméstico, y la reparten sobre la marcha a la gente que viene a pedirla. Algunas cosas ya las tienen destinadas, porque hay una, dos o tres familias que necesitan platos, o toallas, o sábanas, o... de todo, así que lo que vaya llegando se lo darán. Así que yo voy, y planto el coche en el vado de la casa parroquial, y abro el maletero, y empiezo a bajar bolsas... y generalmente, los hombres que están esperando por ayuda se acercan a ayudarme y cogen las bolsas y las llevan dentro.

Buena parte de la gente que ahora mismo necesita este tipo de ayuda en mi zona son inmigrantes que vinieron a trabajar en la construcción, y ahora... bueno, pues ahora no trabajan, claro. Y yo también soy inmigrante. Ya sabeis que soy gallega, mi pueblo lleva emigrando cienes y cienes de años; sabemos todo lo que hay que saber sobre estar solo, en otro país, con otro idioma, otras costumbres, otro todo.

¿Te acuerdas del Rey León? El círculo de la vida... la vida es un círculo, el mundo es redondo y gira, y hay que mantenerlo girando.

Así que ésta es mi forma de colaborar; en otro tiempo, quizás pasé algunas horas rellenando formularios que estaban fuera del alcance de quien empezaba a manejarse en castellano, o explicando qué quería decir la comunicación oficial que había llegado por correo certificado, o cómo hacer este o aquel trámite.


Sé de una señora de cierta edad, con su pensión de viudedad, que a primeros de mes se acerca al super y compra una caja de bricks de leche, para que la lleven al comedor social de su barrio. Es su forma de colaborar.


¿Encontrarás la tuya?









martes, 10 de enero de 2012

PLAN FINANCIERO PARA 2012





Seguimos en crisis, por no decir que vamos a peor. Entre eso, los gastos de las navidades, los recortes y las subidas de impuestos y precios, mal se presenta el año.

Dice el INE que el IPC ha subido un 2,9% en 2.011, pero, ¿alguien se lo cree? Yo no sé de dónde sacan los datos para el famoso IPC, pero desde luego no compran en los mismos sitios que yo; ni pagan recibos de luz, agua, teléfono, gas, bonobus... ¿sigo? 





En resumen, que toca apretarse el cinturón. Calidad de vida vamos a perder de todas todas, pero al menos podremos conservar cierta seguridad y tranquilidad con algunos movimientos sencillos. Eso suponiendo que no nos echen del trabajo, claro está, que ahí la cosa se complica mucho.

Para mejorar la situación económica hay dos caminos: aumentar los ingresos o disminuir los gastos. Aumentar los ingresos es el camino más fácil... en teoría; porque en la práctica, y con la que está cayendo, puede convertirse en misión imposible. Así que nos toca ponernos en plan zen y asumir que el camino difícil es el que te lleva a la felicidad.

Aprender a racionalizar el gasto y poner en práctica lo aprendido puede parecer algo aburrido así en principio, pero la recompensa hará que nos resulte cada vez más agradable: pasarse una horita revisando lo que hemos hecho, y descubrir que hemos conseguido ahorrar 100 euritos puede ser muy satisfactorio, y una buena motivación para pasarse otro par de horas organizando la economía del mes siguiente. Así, de paso, seguimos con el zen, y hacemos que la felicidad sea el camino y no el destino del viaje.

Lo primero que necesitamos es una multitud de datos; con un poco de suerte, la mayor parte de lo que necesitamos será documentación digital, es decir, estará en nuestro ordenador y no archivado encima del microondas o en el cajón de los papeles.

También necesitamos un soporte para los datos, o sea, ¿dónde los apuntamos? pues donde quieras: una libreta en papel, un documento de word, o una tabla de excel si te manejas bien con ellas.

Tienes que saber (y apuntar) cuánto ganas al mes exactamente; si no son iguales todos los meses, suma un año y divide entre doce (de momento, deja aparte las pagas extras); para ahorrar esfuerzos, usa los datos de tu última declaración de la renta.

Apunta también los gastos fijos no mensuales: impuestos de contribución y rodaje, recibos de seguros de vida, del coche, la casa, etc. Ahora, apunta los gastos mensuales o bimensuales: hipoteca o alquiler, luz, agua, teléfono, móvil, gas, internet, comunidad, colegio, clases, servicio doméstico, garaje, gimnasio... lo que sea. Para que no se te despiste nada, hazlo mirando el extracto bancario del último año.

Los gastos anuales divídelos entre 12; para los mensuales de cantidad variable, suma un año entero y divídelo entre 12. Ahora súmalo todo: ya tienes los gastos fijos mensuales.

La diferencia entre ingresos y gastos fijos es el dinero que te queda cada mes para comida, ocio, ropa, ahorro, y todo lo demás.

Sí, he dicho ahorro. Y no, no es imposible. Todo depende de la orientación. No es lo mismo ahorrar en general, para el futuro, para el día de mañana, que ahorrar con un objetivo: reformar el baño, pintar la casa, comprar una tostadora nueva, cambiar de coche, salir de vacaciones, comprarte un cuadro de Xosé Luis Veiras Manteiga, sustituir el ordenador, o tener pelas para las próximas rebajas...

Bueno, a lo que íbamos. Ya sabemos de cuanto dinero disponemos, ahora hay que distribuirlo; lo primero, la comida y demás gastos domésticos. Para ahorrar en este capítulo se pueden hacer muchas cosas, lo fundamental es planificar bien y aprovechar lo que ya tenemos. Echa un vistazo a «Controlar el gasto en la cocina».

Seguimos. Vamos a buscar gastos fijos superfluos, como suscripciones a revistas que casi ni miramos (y que podríamos sustituir perfectamente con su equivalente en Internet), canales de televisión privados o por cable que vemos cuatro días al mes (volvemos a echar mano de Internet para sustituirlos), la cuota del gimnasio o las clases de pilates que siempre nos saltamos por esto o aquello... seguro que si miras bien, encontrarás algún gasto al que en realidad no le sacas partido, y del que podrías prescindir sin problemas, así que recorta sin miramientos. La conexión a internet no, ¿eh? esa es sumamente necesaria, y además, sin ella no podrías leerme.

Y ya que estamos recortando, conténte con el móvil: haz las llamadas imprescindibles, y con la duración justa; no mandes 7 sms para quedar para tomar un café, es más barato hacer una sola llamada; siempre que puedas, conéctate vía wifi y no tarifa de datos; usa whatsapp en lugar de sms; olvídate de los mms, envía tus fotos y archivos por whatsapp o email; sustituye las llamadas a móviles por llamadas de fijo a fijo siempre que puedas, ¿realmente es imprescindible llamar a tu madre desde el super o puedes esperar a llegar a casa? 






Antes de adquirir un móvil estupendo por 0 euros, simplemente contratando con esta o aquella compañía, calcula cuantas veces les vas a pagar el precio de ese móvil en el tiempo obligatorio de permanencia; lo mismo te compensa comprártelo de tarjeta o libre, aunque lo pagues al principio, a la larga será más barato. Y ya que estamos, ¿de verdad necesitas ese móvil tan estupendo y con tantas funciones que no vas a usar nunca?


En cuanto al teléfono fijo, seguramente tendrás llamadas nacionales gratuitas, así que solo puedes recortar en las llamadas a móviles y a números especiales, muchos de esos 901 y 902 que supuestamente sirven para ahorrar, pero que te cobran aparte, puedes sustituirlos por su equivalente en número fijo normal si buscas un poquito, por ejemplo aquí.

No podemos olvidarnos de los gastos financieros, es decir, lo que nos cuesta tener y gestionar nuestro dinero. Comisiones bancarias, intereses de préstamos y tarjetas, etc., que al cabo del año puede ser una buena cantidad.

Revisa tus extractos bancarios, averigua cuanto pagas en un año por tener y usar tus tarjetas, por tener cuentas bancarias, por intereses de esas tarjetas, y por intereses de préstamos e hipotecas. Una barbaridad, ¿no? El interés de las tarjetas suele ser altísimo, así que no te compensa tener deudas; procura dejar a cero el saldo de la tarjeta cuanto antes, y a partir de ahí paga a fin de mes todo lo que compres con ella, salvo extrema necesidad, y siendo consciente de que te costará más que cualquier préstamo personal. Plantéate limitar el número de cuentas bancarias, ¿por qué pagar comisiones en tantos bancos? y si es posible, negocia esas comisiones para que bajen o desaparezcan.

Volvemos a casa: productos de limpieza, aseo, ropa blanca... no almacenes limpiadores, si no te sirve lo tiras, y si sirve, úsalo antes de comprar otro; lo mismo sirve para los productos de higiene y belleza; en cuanto a la ropa blanca, corta las sábanas viejas para tener trapos para limpiar, tira las toallas viejas que solo ocupan espacio en el armario, y revisa lo que tienes guardado por ahí antes de ir de compras. Eso vale también para ropa y zapatos, claro. Revisa la regla del 20%.


















Nota: La imagen de billetes de euro es propiedad de Rage Against, de libre distribución y obtenida en Wikipedia; dicha imagen representa un billete emitido por el Banco Central Europeo (BCE). Este diseño se encuentra registrado por el BCE, quien permite su uso condicionalmente a las Decisiones BCE/2003/4 y BCE/2003/5 de 20 de marzo de 2003 y, "en anuncios publicitarios o ilustraciones, cuando no haya posibilidad de que se confundan con billetes auténticos".



lunes, 9 de enero de 2012

SOBREVIVIR TRAS LAS NAVIDADES





DIETA POST FIESTAS, CUESTA DE ENERO Y PROPÓSITOS PARA EL AÑO 2012



«Aviso a toda la población:
El simulacro de paz y amor ha finalizado. Guarden los langostinos, insulten a sus cuñados y disuélvanse.»




Recibí esta frase como sms hace algunas navidades, y sigue siendo una de mis preferidas para la época post-fiestas. 


En efecto, se acabó la temporada de desbarajuste, y volvemos a la vida normal. Con menos dinero del previsto, porque siempre se acaba gastando de más, entre pitos y flautas, y con más kilos de los previstos, porque nos hemos puesto tibias o tibios, entre reuniones familiares y copichuelas con los amigos... ¿verdad?


Como no es plan ponerse a régimen riguroso así de sopetón, sobre todo con la cantidad de comida sobrante que tenemos por todas partes, nos conformaremos con aligerar las cenas y poner a dieta la economía. Total, todos los eneros empezamos la dieta X o la dieta Y, superentusiasmadas, y la semana la dejamos, más que aburridas... ésta es una alternativa más llevadera, y de paso, con ahorro incluido.


No toques la tarjeta de crédito

El primer paso, esconder la tarjeta de crédito. O tarjetas. Sí, sí, esconder. No se trata de perderlas, sino de guardarlas en algún sitio de difícil acceso, por ejemplo, dentro de un monedero metido en un bolso guardado en una caja en lo alto del armario... entre que vas a buscar la escalera (o el taburete-escalón Bekvam que tenemos ya casi todas, debidamente tuneado), abres caja, bolso y monedero, te da tiempo a recuperar el sentido común y renunciar a esa preciosa chaqueta de lamé dorado baratísima... que no te vas a poner jamás en tu vida.

De paso, la técnica es igual de efectiva para evitar compras “presenciales” o por internet.

Antes de usar esa tarjeta de crédito tan mona, haz números de lo que te cuesta aplazar el pago dos o tres meses; el resultado será que la chaqueta no es tan barata como parece.


Ni te acerques a las rebajas

Las rebajas empiezan cada año más pronto, pero, ¿seguro que tienes dinero suficiente? todo sube, por mucho que digan del IPC, que a saber dónde hacen la compra esos señores. Lo mismo te conviene privarte del placer de las gangas y guardar algo de dinerito en un sobre paraporsi...


No olvides el precio real de las cosas

Antes de comprar algo, piensa en cuánto te cuesta en realidad, no solo en euros, sino también en tiempo. O sea, ¿cuántas horas tienes que trabajar para pagarlo?


¡No lo tires!

Recicla, recicla, y recicla; no es que no puedas tirar nada, es que antes de hacerlo, pienses si podría tener alguna otra utilidad; la mayor parte de las cosas la tienen, aunque no sea para ti: plantéate regalos a familiares, amigos o conocidos, o donaciones a Cáritas, Centro Reto, o cualquier otra organización similar.


Organízate y comprueba existencias

Y ahora vamos a la parte proactiva de la “dieta”: la comida. Tenemos un montón de cosas sueltas por aquí y por allá, y no las vamos a tirar, así que hay que organizarse: revisar congelador, nevera, despensa, laterío y bebercio, libreta y boli en mano, y haciendo listas de todo lo que hay.



Practica googlecooking

Es más fácil de lo que piensas, la palabreja “googlecooking” viene a ser “cocinar con google”, y no, no se trata de usar el ordenador como microondas.

Simplemente, cuando no se te ocurra qué hacer con los ingredientes que tienes a mano, escribe en Google la lista de lo disponible, Google te facilitará unas cuantas recetas de platos que llevan esos ingredientes. Si añades a la lista la palabra “receta”, evitarás que te salgan ocho mil cartas de restaurantes.



Mejora tu vida social

Con las botellas que andan por ahí podemos organizar alguna reunión con amigos, así no se gasta en salir y estamos comodísimos todos. Añadimos algunos dulces o aperitivos y ya está, dos pájaros de un tiro. Quien dice botellas, dice refrescos o café, ¿eh? La cosa es abaratar la vida social y dar curso a las bebidas, dulces y demás que andan por casa.




Cena como un mendigo

Ya lo dice el refrán: «Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo». La sabiduría popular se refuerza con los consejos de Don Quijote a Sancho Panza (Libro II, capítulo 63): «Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.», y la más que respetable opinión profesional de D. Francisco Grande Covián, que sostuvo que «La única comida que no engorda es la que se queda en el plato.»


Así que, pertrechados con tan sabios consejos, vamos a empezar nuestra dieta por la vía de simplificar un poco las comidas: olvidarnos de dulces industriales, volver a la cocina tradicional, limitar sal y grasas, desayunar bien e ir disminuyendo la cantidad de comida según avanza el día.Muchas cenas a base de sopas, cremas, bocadillos o similares, para cubrir la cuestión “aligeramiento” y seguir con el ahorro: seguro que tenemos por casa muchos ingredientes utilizables, y en cualquier caso, podremos completar con otros bastante baratos.

Echa un vistazo a algunos platos de este tipo, sencillos, económicos y aceptablemente ligeros para una cena:








 


 




 


 


 




 



 



 


 


 


 






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Plan financiero para 2012
Controlar el gasto en la cocina
Crisis en la cocina










domingo, 8 de enero de 2012

NUEVA REGLAMENTACIÓN DEL SERVICIO DOMÉSTICO




El día 1 de enero de 2.012 cambia la reglamentación vigente del servicio doméstico o empleados del hogar, que se adapta a lo establecido en el Real Decreto 1620/2011 de 14 de noviembre, publicado en el B.O.E. de fecha 17/11/2011.






 

Los empleados de hogar dejan de pertenecer al Régimen Especial de la Seguridad Social, y pasan al Régimen General.

La explicación y resumen resulta algo farragosa, pero al final os he puesto los trámites y un ejemplo práctico.

En teoría, eso significa que pasan a tener más o menos los mismos derechos y obligaciones que los demás trabajadores por cuenta ajena, pero en la práctica no es exactamente así, no cotizan por desempleo ni por tanto tienen derecho a paro, aparte de otras diferencias menores relacionadas con las especiales características de este tipo de empleo.

En principio, quienes absorberán los cambios serán los empleadores, obligados desde ahora a cumplir ciertas formalidades: contrato, altas y bajas en la Seguridad Social, nómina por escrito, pago de las cotizaciones a la Seguridad Social y de las retenciones del I.R.P.F. a Hacienda.

El incumplimiento de esta normativa por parte del empleador lleva a las mismas sanciones que para cualquier empresa ante sus trabajadores: consideración de contrato indefinido y a tiempo completo, indemnizaciones, sanciones, etc.


Vamos a hacer un repaso rápido de la normativa:


¿Quién? Todos. Todo el que tenga a servicio doméstico, así sea una hora al mes, habrá de formalizar un contrato y dar de alta al empleado en la Seguridad Social, y pagar las cotizaciones correspondientes, así como ingresar la parte de cotización y de retención para Hacienda que corresponda al empleado.

¿Cómo? Mediante un contrato, que podrá ser verbal o escrito. Podrá ser verbal el contrato indefinido a jornada completa, y el de duración determinada inferior a 4 semanas y jornada completa. Todos los demás, por escrito.

¿Cuándo? Desde el 1 de enero de 2.012. En teoría se permite formalizar los contratos ya vigentes en 1 año, pero solo hay hasta el 30 de junio de 2.012 para pasar del Régimen Especial al General. Las bajas y los cambios de retribución se comunicarán en el plazo de 6 días.

Entrando más en detalle, hay normas comunes para todos los contratos de empleados domésticos. Vamos a verlas por categorías:

Normas comunes

Se podrá establecer en contrato un período de prueba de hasta dos meses, con un preaviso por ambas partes de un máximo de 7 días.

Retribuciones


Como mínimo, el salario mínimo interprofesional (SMI), que para 2.012 es de 641,4 € mensuales, para los contratos a jornada completa, y para los empleados externos por horas (menos de 120 días anuales en total) el mínimo es de 5,02€ por hora. El salario mínimo por hora incluye el prorrateo de pagas extras y descansos, es decir, todos los conceptos retributivos.

La nómina será por escrito.

El incremento salarial anual será pactado, y en su defecto, se tomará la media de incremento de los convenios colectivos, a los 12 meses del contrato.

Cotizaciones:

Las cotizaciones a la seguridad social y las retenciones de Hacienda las ingresará el empleador mediante domiciliación bancaria.

El importe de las cotizaciones depende de los ingresos efectivos.

En 2012, la cotización por contingencias comunes es de un 22% de la base de cotización, un 18,30% a cargo del empleador y un 3,70% a cargo del empleado; la cotización por contingencias profesionales es del 1,1%, a cargo del empleador.

Es decir, que en la nómina figurará el salario bruto, y de ahí, en base a las tablas de cotización, se descontará del sueldo un 3,7%; el empleador ingresará en la seguridad social ese 3,7% que descuenta en nómina, más un 19,4% que va a su cargo.

También habrá que descontar en nómina el porcentaje correspondiente a la retención del I.R.P.F. (o sea, la retención de la renta), según las tablas que publica Hacienda anualmente, y que se ingresará igualmente (supongo que a la vez que las cotizaciones de la seguridad social).

De momento y hasta el 2.014, hay una bonificación de las cotizaciones del 20%, que llega al 45% para las familias numerosas. No está reglamentada, de momento, la forma de desgravar por los salarios abonados.


Incapacidad Laboral Transitoria (ILT), o sea, baja por enfermedad o accidente.

Cotización: hasta el 8º día, incluido, el empleador pagará su parte y la del empleado; en adelante, pagará únicamente la cuota empresarial.

Si se trata de enfermedad común o accidente no laboral, la retribución del empleado desde el 4º día de baja hasta el 8º, ambos incluidos, será a cargo del empleador; en adelante, a cargo de la SS.

En caso de enfermedad profesional o accidente laboral, el empleador pagará desde el 1º al 8º día de baja, ambos incluidos, y a partir de ahí, pagarán la Seguridad Social o la Mutua Laboral.


Terminación o continuidad del contrato:

En caso de cambio de titularidad del empleador, se podrá pactar la subrogación, que se entenderá efectuada si persiste el servicio durante 7 días.

En caso de cambio de localidad del domicilio, se entiende que el contrato persiste, salvo pacto en contrario (habrá de indemnizarse al empleado tanto si éste no quiere trasladarse como si el empleador decide prescindir de sus servicios). Se entiende que persiste el contrato si continúa el servicio durante 7 días. Si el traslado de domicilio es temporal podrá suspenderse el contrato.

Si el empleador decide terminar el contrato, lo comunicará  por escrito, con preaviso 20 días para contratos de más de 1 año de antigüedad, 7 días en los restantes (sustituible por indemnización).

Si el despido es declarado improcedente por el correspondiente Juzgado de lo Social, corresponde al empleado una indemnización de 20 días naturales por año trabajado, con un máximo 12 mensualidades.

Si el despido se debe a desestimiento del empleador, corresponderá al empleado una indemnización de 12 días naturales por año trabajado, con un máximo 6 mensualidades. (El desestimiento incluye casos como que ya no se necesite al empleado, el empleador no pueda pagar sus servicios, haya perdido la confianza en el trabajador, etc.)


Casos especiales:

Como en cualquier otro trabajo por cuenta ajena, quedan excluidos los trabajadores de otra empresa (los de las empresas de limpieza, o empresas de trabajo temporal, por ejemplo, cuando se contrata a esa empresa para limpiar una casa, o los cuidadores profesionales enviados por Ayuntamientos y similares para atender a dependientes), y también los familiares y convivientes y demás no asalariados.

Tampoco entran en este Sistema Especial para Empleados de Hogar los empleados domésticos contratados por persona jurídica civil o mercantil.

Los menores de 18 años tienen un régimen de descansos diferente, más amplio que el de los mayores de edad.


En caso de que el trabajador de una empresa preste también servicios domésticos en el domicilio personal del empleador, no será necesario darle de alta como servicio doméstico, prevaleciendo el contrato con la empresa (artículo 2, párrafo 3º del Real Decreto 1620/2011 de 14 de noviembre).


Empleados fijos:

Internos o externos, es decir, con trabajo a jornada completa, vivan o no en el domicilio familiar. Parte de su retribución puede ser en especies, como alojamiento y manutención, con un máximo del 30%, y siempre que la parte que perciben en metálico no sea inferior al SMI.

Horario pactado, con un máximo 40 horas semanales, más las horas acordadas de presencia (sustituibles por descanso retribuido o con un máximo 20 horas semanales y la misma retribución que las horas de trabajo normal).
Descanso semanal: 36 horas continuadas.

Descanso mínimo de 12 horas entre jornadas, salvo en el caso de las internas, que será de diez horas, compensando las dos restantes.

Además, las internas dispondrán de dos horas para las comidas principales, no computables.

Vacaciones: 30 días anuales, 15 decididos por la empresa, 15 por el empleado (que avisará con 2 meses de antelación).
Pagas extraordinarias: dos pagas extras anuales, del importe que se pacte en contrario, y como mínimo del SMI.

En caso de ILT (baja por enfermedad o accidente), las internas podrán permanecer hasta 30 días en el domicilio del empleador.


Empleados por horas:

El salario se acuerda entre las partes, sin que pueda ser inferior al SMI por hora (5,02 €, incluidos todos los conceptos retributivos).

El contrato se formalizará por escrito, y en él se acordarán horarios y salario por hora,  toda vez que no proceden descansos, compensaciones ni pagas extras (ya incluídas en el salario por hora).


Entonces, ¿qué tengo que hacer?

Como empleado, nada, salvo facilitar los datos personales correspondientes al empleador para la formalización de los trámites, acordar las condiciones particulares y firmar el contrato.

Como empleador, pactar con el empleado las condiciones particulares del contrato, firmar el contrato y formalizar los trámites con la Tesorería General de la Seguridad Social. Que no cunda el pánico, la Administración facilita modelos para todo, contratos, altas, nóminas, etc.


Trámites:

1.    Acordar con el empleado las condiciones por las que se va a regir el contrato, horarios, salario, etc. Hasta ahora, el empleador pagaba un salario determinado, y el empleado pagaba de él los gastos de seguridad social; a partir de ahora, el empleador paga esos gastos  directamente a la Seguridad Social.


2.    Revisar los modelos de formularios de la web del Ministerio de Trabajo, para saber qué datos vamos a necesitar.


3.    Registrarse como empleador ante la Tesorería General de la Seguridad Social, sea en persona o por Internet, para obtener su Código de Cuenta de Cotización dentro del Sistema Especial para Empleados de Hogar del Régimen General de la Seguridad Social (algo así como un NIF, pero ante la Seguridad Social).


4.    Presentar a la Seguridad Social el alta del empleado, antes de que éste empiece a trabajar (de la misma forma que en el punto 2).






Ejemplo práctico:

En caso de tener contratada una asistenta cuatro horas a la semana (martes y viernes, dos horas cada día), en el mes de enero, con 5 martes y 4 viernes, que suman un total de 18 horas mensuales, suponiendo que cobra el salario mínimo interprofesional, con lo cual la base de cotización es de 98,89 € (la base de cotización es la cantidad con la que se calcula el porcentaje de cotización a la Seguridad Social, depende del salario, y se busca en una tabla, que podeis encontrar aquí), y sin tener en cuenta la retención de Hacienda, el desglose sería el siguiente:

Salario mínimo:     5,02€ x 18h          =         93,60€   
Seguridad Social (empleado)             =         -3,66€
(98,89 x 3,70%)   

Seguridad Social (empleador)            =        19,18€
(98,89 x 18,30%) + (98,89 X 1,1%)
Total que recibe la empleada              =        89,94€
Total que paga el empleador               =      112,78€

En la práctica, yo no conozco a nadie que pague 5,02 € por hora, así que vamos a rehacer el cálculo suponiendo que el sueldo sea de 10 € por hora, con las mismas 18 horas mensuales, y por tanto una base de cotización de 195,07 €):

Salario:             10€ x 18h                =          180     €   
Seguridad Social (empleado)          =            -7,21€
(195,07 x 3,70%)   
Seguridad Social (empleador)         =            37,84€
(195,07 x 18,30%) + (195,07 X 1,10%)
Total que recibe la empleada           =          172,79€
Total que paga el empleador            =          217,84€

En este último caso, y si no ajustan las condiciones, el empleador paga 12,10 € por hora, de los que la empleada cobra 9,60 €.

 














Nota: la información procede de las publicaciones del Boletín Oficial del Estado, así como de los documentos informativos y modelos publicados por el Ministerio de Trabajo e Inmigración.La imagen de billetes de euro es propiedad de Rage Against, de libre distribución y obtenida en Wikipedia; dicha imagen representa un billete emitido por el Banco Central Europeo (BCE). Este diseño se encuentra registrado por el BCE, quien permite su uso condicionalmente a las Decisiones BCE/2003/4 y BCE/2003/5 de 20 de marzo de 2003 y, "en anuncios publicitarios o ilustraciones, cuando no haya posibilidad de que se confundan con billetes auténticos".








SOBRINAS DEL EMPERADOR: RECETAS POST FIESTAS




Sobrinas del emperador... me vas a decir que nunca has comido tal cosa. Y me estarás mintiendo miserablemente, aunque no lo sepas.

El nombre procede de un amigo al que se lo tomé prestado hace unos años. Sobrinas, diminutivo de sobras al estilo asturiano. Ya te vas haciendo una idea, ¿verdad?

En navidades compramos marisco, pescado, nueces, avellanas, pasas, carne para asar y/o rellenar... e inevitablemente, sobran cosas.




Pues sí, seguimos con el plan de ahorrar y aligerar comidas después de las fiestas. Hoy, con algunas ideas de qué hacer con restos concretos, porque es muy fácil eso de decir “hay que aprovechar las sobras”, pero ¿cómo? Y a eso vamos.

Con media docena de langostinos cocidos no se puede hacer gran cosa, es verdad. Pero pelados y troceados, le darán vidilla a una sopa de marisco hecha con el caldo de todos los mariscos que hemos ido guardando en el congelador (¿recuerdas como controlar el gasto en la cocina? pues eso). Un puñadito de arroz, algo de pescado blanco si también ha sobrado, un poco de tomate, un vuelo de pimienta, y listo.




 
Si lo que nos han sobrado son unas almejas, y no nos interesa usarlas para la sopa de marisco, pues fabes con almejes (alubias blancas con almejas), plato típico asturiano de toda la vida... y muy resultón.





Se nos fue la mano haciendo rollo de carne, o carne asada, o pavo relleno, o lomo en salsa... pues sandwiches o bocadillos, que es de lo más tradicional, y quedan riquísimos con un poco de mayonesa, mostaza, lechuga y cebolla; como toque de alta cocina, sustituye la cebolla por láminas finas de manzana granny smith.





Con los espárragos abandonados puedes montar la guarnición de cualquier plato, como una tortilla de patatas o una sencilla tortilla francesa, añadiendo unas láminas finas de tomate, aceite y sal.






Medio bote de pimientos del piquillo sirven para hacer un paté exquisito, con una lata de bonito y poco más.


   
Si te han sobrado frutos secos, aprovecha para preparar tu propia mezcla y métela en botes de rosca para que no se estropee: ya tienes para picar una temporadita. Las nueces van muy bien para ensaladas, sobre todo si añades manzana ácida en brunoise (o sea, en cuadraditos), o para decorar la pasta carbonara o Alfredo.











sábado, 7 de enero de 2012

TORTILLA DE PATATAS MULTIUSOS



Los aficionados a la tortilla de patatas se dividen en dos categorías fundamentales. 

Y no me refiero a con cebolla y sin cebolla, sino a la mayoría a la que simplemente le gusta la tortilla, que somos casi todos, y los fans desatados capaces de comer, merendar y cenar tortilla, sea caliente, fría o templada.



Los fans estarán encantados con este post, y los demás, pues bueno, nos conformaremos con sacarle más utilidad a esa tortilla sobrante. Y si somos prevenidos (que seguro que sí), y con intención de controlar el gasto en la cocina, haremos una tortilla un poco más grande de lo necesaria, para aprovecharla al día siguiente como pincho, bocata o cena. Eso, si los fans nos dejan algo, claro.

Ya tenemos nuestro trozo sobrante de tortilla, y ahora, ¿qué hacemos con él? Lo más simple es cortarlo en cuadraditos y añadirles un palillo, y ya tenemos unos bonitos pinchos de tortilla. Aún más bonitos si llevan debajo una rebanada de pan.





Pero también podemos acompañar la tortilla con espárragos y tomate en rodajas finas, que viste mucho.



 

O hacer unos estupendos bocadillos. Así, de paso, no tiramos nada, que no están los tiempos para tirar comida.










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